NUESTRA PRÓXIMA PRODUCCIÓN


En la canción mexicana La Barca aseguran que la distancia es el olvido, pero no podemos estar más en desacuerdo con esa comparación cuando la distancia ha sido impuesta. Así, de esa manera, la distancia ya no es el olvido, porque es imposible olvidar lo que por fuerza te arrebatan, y ese viaje que te separa de todo lo tuyo se convierte en anhelo, añoranza y nostalgia de lo que pudo ser. Otras veces la distancia es elegida, pero no por ello borra los recuerdos de tus raíces, de tus vivencias…

 

La distancia es un trayecto físico, pero también emocional entre un momento y otro de la vida de los personajes. Es un paralelismo con tantas diferencias como similitudes que convergen en un mismo punto: la esperanza. La ilusión por un comienzo nuevo -mejor tal vez-, pero alejado de lo que poseían, junto al temor de enfrentarse al monstruo de lo desconocido, la incertidumbre, la duda… Y cuando la distancia deja de ser física y se convierte en personal otros monstruos son los que acuden al duro camino que nos separa de nosotros mismos y que en algún momento e inevitablemente deberemos recorrer.

 

La Distancia, aunque está basada en un texto dramático de Miguel Murillo, este no será determinante, sino que se transformará en base a un proceso creativo en el que la dirección junto a los tres intérpretes y el resto del equipo trabajarán la danza, la música en directo, la interpretación, la video escena, la iluminación… creando de manera sencilla, pero poética y bella una dramaturgia propia con un lenguaje asequible para un público familiar. De esta forma, los protagonistas de la historia harán frente a ellos mismos y a las circunstancias que la distancia les impuso en el relato de un viaje exterior e interior que, aunque separado en el tiempo, de alguna forma les une indisolublemente.

 


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CARTEL DEL ESPECTÁCULO
CARTEL DEL ESPECTÁCULO

Ya le tocaba a  Las 4 Esquinas Producciones, con Esteban G. Ballesteros al frente, acercarse al teatro clásico más allá de los conocidos Grecolatinos habituales. Tras leer varias obras barrocas, apetitosas, pero sin la profundidad que buscábamos; por suerte, como si de una señal divina se tratase, porque irrumpe en nuestras vidas desde distintos lugares, llega hasta nuestras manos una copia de La Isla de los Esclavos, de Pierre de Marivaux. Nosotros ya conocíamos algunos de sus títulos de enredos más o menos divertidos, pero en cuanto nos introdujimos en sus diálogos, los personajes, las situaciones… en definitiva la obra entera terminó por enamorarnos.

¿Qué tendrá este autor francés para que nos sintamos tan identificados? La respuesta es clara, desde Las 4 Esquinas Producciones siempre hemos querido hacer un teatro comprometido con los tiempos que vivimos, un teatro que sirva para reflexionar, pero sin adoctrinar; que las obras terminen de cocinarse en casa, con los amigos, más que en la sala y se olviden. Esta obra tiene todos los ingredientes: es teatro social pero esperanzador, es divertida pero inteligente, es ágil pero  profunda… es la obra que estábamos buscando.

Ahora solo nos tocaba buscar la dirección correcta, y esa dirección solamente tenía un nombre: Francisco Suárez, experto en clásicos y con un gusto estético indiscutible. Por suerte, se enamoró tan pronto de la obra como nosotros, así que lo que tardamos en reunimos, se puso a trabajar en ella. .. y cómo trabajó. Es cierto que la obra de Marivaux, aunque precisa como el engranaje de un reloj, quedaba en ciertos aspectos un poco anticuada, así que a la siguiente persona a la que había que enamorar era a Juan Copete, el dramaturgo que la obra necesitaba. Copete, nada más leer el texto también quedó rendido a sus páginas y, junto a Francisco Suárez, elabora con maestría 5 escenas nuevas aliñadas con el espíritu del Siglo de las Luces: divertidas, deliciosas, revolucionarias…

La Isla de los Esclavos ya se ha convertido en lo que queríamos hacer, pero ¿quién querrá ponerla en pie con nosotros? ¿Quién querrá ponerse en la piel de sus protagonistas? ¿A quién más tenía que enamorar Marivaux? No costó más que una llamada para seducir a Memé Tabares, Francisco Blanco, María José Guerrero y Alberto Lucero, que cautivados por la propuesta enseguida dijeron: sí, quiero. Ya está todo listo: los enamorados están seducidos, el mecanismo está en marcha. Solo falta enamorar al público, que seguro caerá rendido a los pies de Marivaux, que lucirá como nunca gracias a otros enamorados: Fran Cordero, que diseña la iluminación, Diego Ramos, con su diseño de escenografía, Rafael Garrigós, diseñador de vestuario y Paco Barjola, diseñador de espacio sonoro y música original.


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